El objetivo subjetivo de la formación

    En Formación, los objetivos los pone el formador, nunca los pone el formado. Sea cual sea el nivel de conocimientos, el contenido, el sistema, la metodología etc, siempre va asociado el objetivo al curso. Es lógico que quien realiza una labor, un trabajo, tenga un  propósito que cumplir y lo exponga, pero mientras que el consumidor de cualquier producto o servicio baraja conceptos que definen mayoritariamente el gusto del consumidor, cuando se trata de formación la bondad del producto depende de factores muy variables y subjetivos. La formación es una herramienta y no un producto o servicio y cómo tal debería tratarse.

      Que el objetivo de la formación es enseñar no le cabe ninguna duda a nadie. Los objetivos de un curso determinado son proporcionar conocimientos y/o habilidades pero es el alumno o receptor de ella quien espera una utilidad de la misma en relación a sus expectativas laborales o curriculares y al costo de tiempo y económico de la actividad formativa que se le ofrece. Los objetivos subjetivos de la formación nos obligan a investigar sobre metodologías, aplicación de tecnologías, sistemas etc que resuelvan los objetivos individualizados del alumno. En CEFOREM, procuramos ser útiles y eficaces a todos nuestros alumnos y empresas.